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 El norteño que olvidó la nieve

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Lolomoncho

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Fecha de inscripción : 17/06/2017

MensajeTema: El norteño que olvidó la nieve   Miér Jun 21, 2017 2:02 am

Nombre: Baro
Apellido: Sohn Der Kraft
Raza: Humano
Edad: 20

Descripción física: De andar bastante tosco,  dos metros de altura y de hombros dignos de la envidia de un buey, Baro es un hombre de imponente presencia. Sus ojos, color azul cobalto reflejan una mirada fría pero tranquila. Sus cabellos caen con gracia hasta su espalda media y son de un color dorado oscuro, al igual que su barba la cual lleva en abundancia pero prolija. Sus facciones son agradables y bien definidas aunque masculinas, más aun por su mentón cuadrado y pesado. Aunque sea abrumadoramente enorme físicamente, lo que más respeto impone de él es su voz, pues tiene un sonido ronco y grave, como si un león pudiese hablar.
Lleva siempre consigo un cuerno lleno de hidromiel colgado por una cuerda de cuero cerca de su pecho. Casi siempre reviste sus armaduras con pieles aunque parece no sufrir el frio puesto que cuando no está “trabajando” usa solo una camisa abierta la cual permite ver una cicatriz de forma diagonal en su pecho.

Descripción psicológica: De temple frío y palabras sarcásticas, puede hablar de una manera tan agradable capaz de comprar el cariño de las personas en un instante, o puede ser tan frío y tenaz como los inviernos del norte cuando la situación lo amerita. Su sentido del humor es increíblemente ácido y carece totalmente del sentido de ética y moral. Es algo imbécil a la hora de ubicarse en el sendero, de hecho es casi imposible que lo haga, y le cuesta horrores recordar el nombre de alguien si no se lo repitió al menos 3 veces.
 
Unos años difíciles
La familia Sohn Der Kraft era diminuta y sin trascendencia en Anorand, su lugar de origen. Los únicos dos ejemplares vivos de éste poco reconocido linaje eran Zaürus y su hermano mayor Mirko. Ambos eran reconocidos como hombres entre los suyos puesto que habían superado suficientes pruebas para ello. Como todo norteño eran duros y con habilidad nata para el combate. Cansados del nulo reconocimiento y el poco significado que representaban para la tribu del Lobo, ambos comenzaron un viaje a alrededor de Zanundor. Incrementando sus habilidades y conocimiento con el paso de los años, Zaürus además de adquirir una gran determinación y pericia de las cuales estaba seguro que le servirían para ganar el tan deseado reconocimiento de los suyos al volver a su hogar, también había empezado a ganar algo para nada deseado: La envidia de su hermano.
En un viaje de interés a Radengarth, conocieron a una bella hechicera llamada Trisha, por la cual a ambos se les caía la baba. Se aventuraron juntos a búsquedas de tesoros, mas ella le interesaba el conocimiento arcano en ruinas antiguas y recompilar sabiduría perdida en las artes mágicas. Poco a poco Zaürus y ella comenzaron a enamorarse, ya que éste era un hombre de buen corazón bajo su robusto aspecto y podía hacerla reír con sus actos de dudosa inteligencia. Algo que a Mirko, quien era más sagaz y frío le provocó un odio abismal, pero silencioso ya que no dijo palabra alguna.
Luego de un año y meses de viajar juntos, y con Trisha embarazada, los tres decidieron volver a Anorand, donde la bella mujer de cabellos rojos dio a luz a un pesado y fornido bebé. Este fue nombrado Baro, en honor al padre de los hermanos. Junto a su hermosa mujer, la cual decidió asentarse en el pueblo, su primogénito y sus grandes hazañas ya sabidas por la mayoría de sus compatriotas, Zaürus era un hombre ahora respetado y admirado por algunos pocos, y esto hacía que la ira de su hermano alimentase mas día a día.
Como era de esperarse, Mirko luego de 10 años alimentando su odio  a base de envidia y frustración, tomó las malas riendas en el asunto. Una noche, saliendo de caza con su sobrino y su hermano decidió hacer lo imperdonable; cuando estaban esperando el momento oportuno para eliminar un oso que rastreaban hace horas, Mirko clavo un puñal en la garganta de su hermano. El pequeño Baro no podía entender tal atrocidad y corrió sin parar hasta su pueblo mientras su padre aún muriendo sostenía con fuerza a su hermano para que este no pudiese atraparlo.
El niño entró a su morada esperando encontrar consuelo en la única persona confiable que le quedaba; su madre, a la cual desafortunadamente encontró sin pulso acostada en su cama con una copa de hidromiel a medio tomar derramada.
Mirko tumbó la puerta y sin más noqueó a Baro de un golpe, luego de atarlo y meterlo en un costal de cuero, se dio a la fuga. El odio y la codicia habían nublado totalmente la mente del hombre, que llevaba a su sobrino como si fuese un saco de maíz, casi sin comer y beber. Luego de un extenso viaje llegó a Rocainfernal, abriéndose paso en el lugar a fuerza bruta diezmando a quien tratase de ponerse en su camino.
En este horrible lugar, tenía pensado abandonar al niño a su suerte, o matarlo, no se había decidido, sus acciones eran totalmente caóticas e irracionales. Pero para fortuna de sus bolsillos, ahí lo esperaba un hombre, bastante misterioso y con un temple siniestro, el cual parecía estar enterado de sus acciones por venir. Ofreció a Mirko una oferta que no pudo rechazar; Un hacha fabricada con maestría y una gran bolsa de oro a cambio de su “paquete”. Mirko aceptó sin dudarlo, pues su problema ya sería olvidado y habría sacado ventaja de ello.
Baro nunca supo cuánto tiempo pasó, el miedo, las golpizas y el hambre lo tenían muerto en vida, pero llego en los brazos de este extraño hombre a una isla en la cual solamente se veía niebla y casi nada en el exterior, pero solamente era una fachada, ya que al bajar por una entrada oculta en una cueva dieron con un complejo subterraneo que el pequeño jamas podría haber imaginado; puertas gigantes de acero tallado, pipetas y buretas, era un laboratorio oculto bajo el suelo con implacable seguridad y arcanos dando origen a cosas que el consideraba inexistentes.
Desde el primer momento odió ese lugar y su único deseo además de estrangular a su tío era escapar, extrañaba la nieve y la cálida compañía de su familia y amigos. Lo bañaron y fue alimentado, y le explicaron de una manera muy simple para que pueda comprender que la vida que había conocido ya acabó. Lo llevaron a un cuarto acogedor pero a la vez frío, no había nada para deleitar su vista ni para jugar, en ese momento se dio cuenta que había dejado de ser un niñom ahora estaba en el Semillero.
Este lugar era una fortaleza subterránea de gran magnitud que se dividía en distintos sectores. Vendian armas al mejor postor y tenían tratos con Rocainfernal. Habitado por arcanos y guerreros de gran dote y riguroso entrenamiento para la seguridad, sus líderes y expertos buscaban conocimiento arcano perdido y estudiaban cualquier poder sobre Zanundor, qué lo provocaba y por qué. Para ello necesitaban grandes finanzas y el vender armas en épocas de guerra fue un gran auge para ellos.
Los años pasaban muy de a poco y el deseo de Baro de fugarse era cada vez mayor, fue sometido a duros entrenamientos debido a su tamaño y fuerza natural. Tenían planeado convertirlo en el soldado perfecto, aunque tenía deficiencias en su destreza, pero una increíble fuerza y resistencia. Aunque el combate físico no lo era todo, también lo educaron en distintas culturas y le enseñaron idiomas, aunque le costaba horrores poder concentrarse y recibía castigos por su falta de compromiso.
No todo fue malo ahí, al menos tenía alguien a quien le podía decir amigo; Kirk Drebbel, un hombre de rostro agradable y de estabilidad mental dudosa. Era unos cuantos años mayor que el pero podía descansar su mente gracias a las risas que este provocaba. Kirk estaba en el sector de clasificación, y ya le había hecho conocer a Baro sus deseos de ascender de rango, a la sección de Semillas y Desarrollo.
Con el paso de los años, a pesar de su poco nivel de concentración y su corta capacidad de coordinación, Baro demostró ser un combatiente inesperadamente fuerte, y muy violento, además de un hombre de rapidez mental para cualquier materia y por sobre todo, desarrolló un habla manipulante y enriquecedora, aunque también podía dar miedo como la noche cuando tornaba su tono amenazante.
Después de duras golpizas y entrenamientos físicos extremadamente duros, ya era un soldado del Semillero, hecho y derecho. Prontamente lo enviarían como seguridad a distintos lugares del mundo para vigilar transacciones de los comerciantes de su organización. Pero el no quería eso, el solamente aprovecho su formación para su sed de venganza por el asesinato de sus padres, el quería irse. Afortunadamente, el destino escucho sus gritos desesperados.
Despertó por un sonido extraño, parecido a una explosión, pero en realidad fue algo muy distinto. Bajó corriendo al Sector 1, donde estaba su amigo Kirk, chamuscado en el suelo y con un casco en su cabeza, y donde no había nada más, todo había desaparecido, como una implosión, tanto personas como rocas de adamantita ya no estaban, solo el, y su casco. Lo ayudó a recuperarse, Kirk estaba en un estado deplorable, casi sumido en un coma, pero por fortuna despertó.

Luego de parlamentar y darse cuenta que ambos tenían un gran motivo para escapar del lugar, y luego de robar algunos cuantos documentos, se dieron a la fuga. Después de un viaje en barco que termino en un gran desastre, ellos dos y otro superviviente naufragaron; Jackson, amigo de Kirk y compañero de seguridad de Baro. Llegaron a una costa con un pensamiento en común: “Logramos escapar”.
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