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 Cambiando de aires

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lufnur

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Fecha de inscripción : 08/12/2016
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MensajeTema: Cambiando de aires    Lun Mayo 22, 2017 9:49 pm

Últimamente siempre andaba haciendo cuentas cuando tenía un rato de tiempo libre. Nunca fue un erudito de los estudios, aunque no se le daba mal, lo normal es que acabara aburrido  de estar sentado frente a los libros. Ahora iba muy a menudo a la biblioteca. Le interesaban tomos sobre la economía del lugar, calculaba las rutas y las distancias entre ciudades cercanas. Después las hacía caminando y anotaba los detalles de lo que veía, eso se lo enseñaron en el ejército, cuando batía los caminos. 


La noche era lluviosa y con niebla cuando se acercó a hablar con el enorme norteño que le recibiría sentado en un gran tocón de madera. En realidad esperaba que fuera dentro de una de las tiendas de lona y pieles que amarraban  con palos y huesos con la fuerza suficiente para que en días del duro invierno andoriano, se pudiese vivir en ellas con la calidez y tranquilidad de cualquier hogar de las mejores ciudades "sureñas" como ellos decían. 

    - Saludos hijo de Torim. Aventuró a decir el guerrero, iluminado en la lúgubre luz que emanaba de su candil.
    - Los hijos del oso te saludan, Bru...to. Respondió extrañado del nombre, el gran hombre vestido de pieles, tras escudriñarlo unos segundos que al guerrero le parecieron algunos más de los que realmente eran.   

Así que... Necesitas pieles, para con ellas hacer oro en la gran casa Radengarth en el sur. Nosotros necesitan grano para alimentar familia del invierno. Si tu traer 60 sacos nosotros dar tus pieles.

La lluvia débil e incesante empezaba a mojar el pelo de Bruto que se pegaba a mechones en su cara. La luz del candil dejaba clara que la intención del bárbaro era la de no ceder, pero bruto nunca fue hombre de darse por vencido.


    - Nuestro trato eran 50 sacos por 30 pieles de lobo gris, me dijeron hace cuatro lunas que no lo olvidarías, Gñigrid.
    - Trato cambiar, 60 sacos es nuevo trato. 


Mantuvo el silencio un rato, en un cruce de miradas en el que saltó alguna chispa invisible para cualquiera que los estuviera viendo pero que ambos vieron con claridad. Después el guerrero sin gesto alguno se dio la vuelta con la intención de marcharse, hasta que otros dos hombres enfundados en pieles, uno aún más grande que el otro, lo evitaron. 


    - 55 sacos. Volvió a decir el señor del norte desde el tocón de madera.
    - 53. Fue lo único que volvió a decir el guerrero, intranquilo en su primera negociación pero advertido de que los bárbaros, siempre hacían lo mismo en sus tratos de trueque.


El turno del silencio fue ahora del hombre sentado, pero este terminó con una sonora carcajada  y ambas manos al cielo.


     - Brindamos ahora.



Entonces sí, ahora le condujeron a la tienda caliente, con una gran mesa de madera y en lo alto un gran asado y alrededor de él, cerveza como para una compañía de cualquier ejército del sur pero con la peculiaridad de que con ellos habrían 10 o 12 hombres más el aquella tienda.


El segundo paso que tenía en mente era hacerse con un carro y una mula. Como le recomendó Luna, recorrió la taiga en busca de un grupo de bandidos para robarles un carro, y cuando los encontró y observó, urdió el plan para en una noche, ir a robarles. No sería demasiado problema pues según la experiencia, esos bandidos serían muchos pero torpes. Aún así, Luna esperaba acompañarle como si fuera una cita plagada de romanticismo, lo que le daba tranquilidad ante un desmesurado cambio en las expectativas... 


Entonces sólo quedaba ponerse en marcha.




//con esta pequeña historia y animando al que quiera unirse por su puesto, solicito cuando se pueda a algún dm para que me ayude con este pequeño rol para bruto. Un saludin.
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lufnur

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MensajeTema: Re: Cambiando de aires    Mar Mayo 30, 2017 10:47 am

Allí estaba delante de aquellos hombres trabajando en la Taiga. Acarreaban sacos y cajas de un lado a otro, cavaban zanjas, cortaban árboles y drenaban agua con cubos de madera. Entre el alboroto Luna, gritaba con un palo en la mano. Se agachó a coger algo que luego tiró con fuerza al hombro de uno de los hombres. Dirigía en ese idioma que siempre sonaba a enfado, frío y acero.


Bruto estaba en silencio, miraba los carros que la señora en la Taiga le había ofrecido. Se acercaron y hablaron sobre ello.


-Deberías hacer un cobertizo. Así guardaremos las mulas de la intemperie y de los acechadores del bosque.


Entre todos los planes en su cabeza, ahora sumó sin problema el de levantar el establo. Luna empezó a dar vueltas por la creciente explanada, le acompañaba el sonido de un yunque y un martillo de alguno de los hombres o mujeres que siguieron a Luna en su aventura, todos trabajaban igual. Intentaba no dejar nada a la fortuna, pese a lo bruta que aparentaba, sobresalía el control que tenía sobre todo. Nunca mostraba un ápice de desgana o pereza, miedo o duda, para afrontar lo que fuera para ofrecer a todos esos hombres lo que le había prometido.


-Aquí estará el molino. -Cuando pasó cerca de la cascada que bajaba desde su casa. -Y aquí un camino y un puente. Un establo… hay que buscar el mejor sitio para él. -Decía al aire mirando un trozo de papel arrugado, como si un consejo de ingenieros fuera detrás de ella. -Pero tú te encargas de las mulas.


Bruto, que la observaba, de vez en cuando le daba alguna opinión, aunque tenía claro que en esos momentos su cabeza era ese caos ordenado de las personas como cuando quieren organizar la celebración de algo. Cuatro mulas serían suficiente. Dos carros ampliaban las miras, aunque también ampliaban los costes. Quizás pudiera aprovechar su primer viaje a la capital para algo más.


Así pues, se quedó de nuevo mirando los carros un momento, antes de que Luna llamara su atención para salir corriendo río arriba hacia su choza. Cuando empezó a seguirla, sabía de sobra que esa noche dormiría poco, pero bien.


//Bueno, con esto sigo con mi rol y para que quede constancia de ello. Sigo solicitando a un DM para ir llevando a cabo estas cosas. Si alguno estuviera disponible, le mando detalles por privado Smile.
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lufnur

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MensajeTema: Re: Cambiando de aires    Mar Jun 06, 2017 2:16 pm

Nevaba en la Taiga.
 
Los seguidores de Luna miraban con algo de recelo al hombre de pelo largo terminando de cubrir el cargamento del carro. Le ponía cariño y fuerza a partes iguales, quería que todo fuera perfecto en su primer viaje a la capital. Junto a las pieles que conformaban el cargamento principal, aprovecharía el espacio de uno de los carros que los norteños usaban en sus trabajos para levantar el incipiente campamento. Mientras hacía fuerza tirando de la cuerda que cosía todo el toldo que cubriría la carga, usando el peso de su cuerpo, el hombre miraba de soslayo a los dos grandes hombres y no mucho más pequeñas mujeres que descansaban unos días, acogiendo la costumbre del sur de celebrar, aún fría,  la llegada de la primavera.
 
-Aunque no me entendáis podríais ayudarme a atar esto... diantres.
 
Se decía casi para sí mismo, ante la atónita mirada de los hombres y mujeres, que no se cortaban en hacerlo.
 
Salió de la Taiga antes de que casi saliera el sol y llegó justo antes de ponerse éste a la capital. Dejó el carro todo cargado en el almacén de mercaderías de la ciudad, tras el pago justo a su vigilante y llevó la mula a la cuadra. Él haría noche en la posada, tras una copiosa cena, reponiéndose del traqueteo del viaje. Fue un viaje tranquilo, aunque tuvo que "negociar" con la espada con varios grupos de bandidos por el camino, que finalmente le dejaron pasar hasta los muros ya tranquilos de la gran ciudad. Había quedado con la otra parte a "media mañana", término que usaban la gente de Radengarth para excusar un segundo desayuno y algún que otro puro.
 
Cuando llegó la hora, el peletero recibiría a Bruto en su almacén.
 
-Señor Bruto, encantado de volverle a ver al fin. Me alegra que nuestro negocio siga por su curso normal. ¿Ha tenido muchos problemas para llegar?
 
Era un tipo bastante singular. Seguía las modas propias de la gente adinerada, de finas telas y movimientos delicados al hablar. Le ofrecía en su recibimiento una mesa cargada de jarras y tazas de porcelana fina, cubertería de plata y manteles bordados, además de un suculento escaparate de dulces y pan caliente.
 
-Los propios de ir con un carro cargado de pieles, los bandidos tienen mejor olfato que un perro de la guardia. Pero nada que no pueda solucionar, Sr. Henrel.
 
Estuvieron largo rato hablando. Bruto pensaba de este tipo de hombres adinerados que gastaban más tiempo en estas situaciones que en su trabajo, aunque sabía que esa era la tónica de ese mundo y que tendría que pasar por ello si verdaderamente quería llevar a cabo todos los planes que por su cabeza pasaban.
 
A ese viaje, le siguieron varios más, Henrel, el peletero, le presentó a varios colegas suyos, todos empresarios al ver lo formal del guerrero ahora comerciante, que se tomaba su nuevo oficio cómo si de una guerra más se tratase. Era fiel a la estrategia, la constancia, la paciencia, un poco de riesgo y confianza en sí mismo, que según él, era el camino a la victoria en cualquier contienda. En estos viajes, había ganado lo suficiente como para amortizar todos los gastos que había tenido e incluso contrataba mozos para que le ayudasen a descargar y mercenarios que le ayudarían a defender sus cargamentos en los viajes. Había empezado a trazar rutas entre Daganoth, Radengarth y ahora la ciudad blanca, Leryathen.
 
Y fue en estos últimos días, cuando le hablaron de Sir Makensi…
 
-Sr. Bruto… ¿Quizás le pudiera interesar un negocio realmente interesante, aunque me temo que a la par de arriesgado? –Le dijo, uno de los colegas del Sr. Henrel en uno de sus viajes a la capital para entregar un cargamento de cerveza y artesanía anoranda, mientras paseaba un pequeño cerdo de color negro y manchas marrones.
 
Bruto le miró un instante mientras pesaba el oro del pago en una pequeña balanza de cobre y madera.
 


-Cuénteme de que estamos hablando
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lufnur

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MensajeTema: Re: Cambiando de aires    Sáb Jun 17, 2017 11:00 am

En la choza, entre sorbos de cerveza y bocados de carne asada, miraba la caja cerrada con el candado. Había gastado todo su oro en ella. Cogió la llave suspendida de un colgante de su cuello y después, la introdujo en la cerradura del candado, que hizo girar hasta escuchar el sonido que delataba que estaba abierto.
Cuando terminó de comer, cogió una bolsa de piel que había dejado en lo alto de las pieles. Soltó la cuerda que la cerraba para dejar caer sobre el lecho las siete gemas, de varios colores y tamaños, que al parar de rodar y al pasar la luz del fuego a través de ellas, emitían cálidos brillos de sus propios coloridos reflejos. Con cuidado, y con el corto entendimiento que sabía de ellas, las limpió con un trapo una a una y las colocó sobre un tapete en la mesa, para con inseguridad de hacerlo bien o mal, colocarlas junto a las demás en la caja.

Ya había hablado con algunos, estaba eligiendo quién quería que le acompañase. Era el primer viaje que iba a hacer a Kharid y no sabía que podía esperarle por el camino ni al terminarlo, lo que conseguiría en el mercado por las piedras. Lucian y Luna le acompañarían seguro. Sólo quería ver qué o cómo iba a funcionar todo para así, poco a poco, depurar el sistema. El oro no era importante.

Cuando cerró la caja una vez más, la guardó en su sitio. Coincidió justo que ella entraba en la casa de madera y pieles, se acercó por detrás y le acarició la cicatriz de la espalda que le gustaba. En silencio el guerrero en cuclillas sonrió, se dio la vuelta y se apoyó en sus caderas para levantarse.

-Será un gran viaje.
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lufnur

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MensajeTema: Re: Cambiando de aires    Mar Jun 20, 2017 7:48 pm

-Pues entonces mañana partiremos, a Kharid... pero no les digas la carga que llevamos, sólo diles que vamos a comerciar y que quizás encuentren algo interesante allí. Según los rumores, son días de mercado en el sultanato. Pero adviérteles que quizá el camino sea peligroso, cruzando el mar ahystoriano.

//Bueno, en principio, mañana a las 20.00 hora peninsular nos vamos de paseo a Kharid, quien quiera acompañar a Bruto en sus andaduras comerciales, bienvenido sea Smile. Hora peninsular. DM Dragon.
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