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 El camino de Inouë

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lyre4974

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MensajeTema: El camino de Inouë   Lun Mayo 15, 2017 7:26 pm

Preludio - ¿Quién eres?

Cuando abrió los ojos, observo el cielo, cubierto de nubes grisáceas; mientras el agua que caía de ellas empapaba sus  ropas. Se sentía extraña, como nunca antes me había sentido. ¿antes? ¿Qué había antes de todo aquello? ¿Cómo había ido a parar allí? ¿Cómo se llamaba? ¿De donde era...? ¿Dónde se encontraba en esos instantes? Su mente no albergaba nada. Estaba vacía. Hueca. Sin recuerdos.

Sentía su cuerpo aullar de dolor. Quedando bocarriba, permaneció observando el cielo levemente iluminado por tiempo indefinido, mientras las nubes se movían con lentitud relampagueando de tanto en tanto. El viento le estremecía, al quedar su cuerpo mojado por la lluvia, internándose entre sus ropas.

Logró incorporar medio cuerpo, apoyando el codo en el suelo embarrado, observó que sus pies permanecían próximos al linde de un río, cuyas aguas corrían raudas siguiendo la corriente. Al estar tan próxima a él, casi tenia las rodillas rozando el agua, se arrastró como pudo por el suelo, notando empapado el zapato que portaba en el pie derecho, quedando el izquierdo desnudo. Un traje vestía su cuerpo, ahora lleno de barro, mientras el pelo, largo y liso restaba mojado hasta los hombros.

Una vez pudó levantarme con algo más de esfuerzo, observó tras de si un bosque oscurecido, quizás por el atardecer. Sin embargo, no fue la oscuridad propia de aquel bosque lo que llamó su atención. A unos metros de ella, el cuerpo de un hombre quedaba en el suelo bocabajo, rodeado de un charco de sangre. Extrañada, fue acercándose a él. Pensaba que si aún seguía vivo, quizás podría preguntarle de lo sucedido, además de si la conocía.

Una vez a unos centímetros de él, se agachó para darle la vuelta con ambas manos, comprobando si aún seguía con vida. Una vez hecho, observó que su respiración era entrecortada, además de ver que tenía un desgarro profundísimo en el vientre, desparramando sus vísceras a un lado lentamente con el movimiento, haciéndole girar la cabeza, no por nauseas... sino por pura hambre. Desconocía el tiempo que llevaba allí sola; pero su estómago al parecer tenía constancia de ello. Si estaba muerto, ¿qué más daba que tomara algo de su carne... o sangre. Sin embargo, aquel humano, de pelo corto, tez pálida por la pérdida de sangre y cuerpo delgado y frágil, al que creía muerto, abrió los ojos: unos ojos verdes que lentamente se apagaban, como una vela encendida en mitad de una tormenta marina.

Al momento, alzó su brazo diestro hacia la pechera del vestido para atraerla hacia él, manchando el vestido con la sangre de sus órganos que, poco a poco, con cada movimiento parecían estar fuera de su cuerpo; sin embargo, manteniéndose aún con vida le susurró, sonando su voz ahogada y áspera por la misma muerte, tal estuviera bebiendo de sus últimas palabras:

- .... tú eres... monstruo... mírame... mira lo que.... – Con la otra mano, la cual alzó hacia la suya mas cercana, le hizo entrega de un colgante cilíndrico, manchado de su sangre, con unas runas extrañas. – Desgraciada... Reina de......Noche...

Quedando perpleja ante sus palabras, pudó sentir como el alma de aquel desconocido abandonaba su cuerpo, dejando caer ambas manos al suelo pesadamente, quedándose de nuevo sola bajo la lluvia, rodeada de sangre y órganos, aún calientes y vivos.
Permaneció allí, junto al cuerpo, sosteniendo entre sus manos el misterioso colgante. Lo inspeccionó a fondo, observando las runas, el grosor...; pero solo encontró ‘grabado tras él una inscripción.

¿De Quién se suponía que era ese colgante? Miles de alternativas cruzaron su mente al instante. Podría ser que aquel humano hubiera sido un ladrón y que hubiera robado el hermoso colgante a quien pertenecía. También que fuera el recuerdo de alguna persona querida. O puede que incluso fuera suyo... ¡había miles de posibles respuestas! Podría pasarse años y años divagando en ellas; pero nunca encontraría la verdadera.

Echando un vistazo a la sangre y los órganos, sentió el deseo de un depredador hambriento. Una sed insaciable que azotaba su mente y le susurraba que bebiera y tomara de él lo que su cuerpo necesitara. Más algo la sacó del ensimismamiento: el aullido de un lobo.

Al momento, sus músculos se tensaron. Colgó de su cuello el colgante para mirar hacia el bosque, mientras se deshacía de la pieza de calzado que restaba en el pie derecho. Tras aquello, se sentío extrañamente cómoda con los pies desnudos sobre aquel barro que, muchos remilgados hubieran rodeado, temiendo manchar sus ostentosas ropas.

El sonido del viento removía la copa de los árboles, observar como tales se mecen y sus férreas maderas crujen ligeramente, llegando el sonido a sus oídos. De pronto, escuchó como la hierba del camino hacia el bosque era pisada con fuerza y a gran velocidad ¿un animal?, la niña de aproximadamente nueve o diez años se quedó inmóvil, todo era hostil para sus inexpertos ojos.

Una sombra se alzó entre los matorrales que había alrededor de la entrada del bosque, seguido por otra... y otra más, sumando un número aproximado de cinco; si había más, su vista no alcanzaba a verles entre la oscuridad de los árboles. Los rayos lunares que se filtraban entre las nubes torrenciales la dejaron ver con algo mas de claridad tales sombras. Las siluetas eran grandes y peludas, caminaban semi-erguidas, sin embargo habían avanzado hasta salir del bosque a cuatro patas. Poseían largos hocicos de perro, y sus gruñidos y bramidos indicaban cual hambrientos y deseosos estaban aquellos seres, que sin duda alguna, formaban parte de la noche. Sus robustos cuerpos quedaban empapados por el agua que las densas nubes que continuaban descargando desde el cielo, a pesar de algunos claros que dejaban paso a la luz lunar.

Quien parecía el líder de aquella manada de licántropos se irguió en sus dos patas, mostrando el enorme cuerpo, mitad lobo, mitad hombre, con un orgullo que precedía a estas criaturas. Lentamente el resto se fue acercando a la pequeña, rodeándola entre gruñidos, como depredadores que van cercando a una presa. Sin embargo no atacaban, quizás estuvieran esperando algo.

Sus ojos fueron de inmediato a los del líder. Eran tan profundos y amarillos, que casi no podía contener el aliento por el nerviosismo; pero no por el miedo. Otra persona en su situación se hubiera sentido atemorizada; sin embargo, parecía que  aquella manada no tenía intención de hacerle temblar de pavor. No sabía que podían querer de ella...

El líder avanzó hacia la niña,,,,,, y deteniéndose a tres metros aproximadamente, extendió una de sus garras, permaneciendo inmóvil... como si esperara algo por mi parte. ¿Qué podía significar aquel acto? El resto de licántropos empezaron a golpear el suelo a la vez en un ritmo mesurado, observándola y simulando con tales acciones el latido de un corazón... tumtum...tumtum... su corazón.

Sin entender nada de aquello la niña avanzó, con toda la confianza del mundo en su interior. Observó al hombre-lobo con detenimiento. Su torso, al igual que todo su cuerpo permanecía cubierto de pelo, mojado por la lluvia. El morro alargado poseía unas fauces tan afiladas y grandes, que pensó que podrían acabar con su vida de una sola mordida. Llevaba unos harapos sucios y mojados... quizás restos de su antigua vestimenta. Sus enormes ojos quedaron intensamente sobre ella. No parecían que quisiera hacerle ningún daño... o al menos eso creía.

Sin embargo, justo cuando sus pequeños dedos estuvieron a punto de tocar una de las largas uñas de la garra, pertenecientes a aquella semi-bestia, una luz la cegó por completo impulsándola hacia atrás con tal fuerza que acabó en el suelo, golpeándose con algo en la cabeza y... entonces... oscuridad. Sola quedaba abrazada por las sombras de su mente... ¿sola...? No... sentía que unos grandes ojos la observaban desde las tinieblas...; pero, ¿quién podría ser?

“¿Quién eres?”

Susurraba sin cesar en el interior de su ser... no halló respuesta alguna.

Sin embargo, eso solo fue el principio de lo que sería un largo viaje hasta dejarla acunar por la Noche sin Luz.


Última edición por lyre4974 el Mar Mayo 23, 2017 1:11 pm, editado 1 vez
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lyre4974

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MensajeTema: Re: El camino de Inouë   Dom Mayo 21, 2017 3:17 pm

Cuando la oscuridad reina

En la tibia oscuridad yo estaba todo el tiempo, pensé que estaría siempre así, pero…

El fuego de la chimenea crepitaba con fuerza calentando la habitación, frente a la ventana  mirando la luna estaba sentada una niña, su mirada expresaba tristeza, a su alrededor multitud de juguetes hechos de madera tallada que no la reconfortaban. La espera de su regreso se volvió sufrimiento, ella jamás volvería, solo el recuerdo se hallaba en un preciado objeto, aquel colgante que siempre llevaba consigo, sin ese objeto habría caído en el abismo de la desesperación.

La soledad se ocultaba en ella, una burbuja impenetrable impedía llegar en su interior, el silencio se rompió cuando llamaron a la puerta. Esbozo una sonrisa levantándose, corrió hacia la puerta, al abrirla no había nadie, solo un vasto vacio.


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lufnur

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MensajeTema: Re: El camino de Inouë   Dom Mayo 21, 2017 10:05 pm

Que bonita esa segunda parte Smile
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